lunes, 15 de enero de 2018

Cardenales





 El Bosco. Detalle. El jardín de las delicias

Tres jilgueros aparecen en la Natividad de Piero della Francesca. Rafael tiene una Madonna llamada Madonna del cardellino. Y El Bosco, por su parte, incluyó uno muy hermoso en El jardín de las delicias.

Admito que estos recuerdos son sólo una excusa para mencionar acá a mis Cardenales de Lara, que vuelan alto este comienzo de año.

domingo, 24 de diciembre de 2017

De Rilke, para un solitario en Navidad




El 23 de diciembre de 1903 Rilke no olvidó al joven poeta y le dirigió una carta que algunos viejos y jóvenes de hoy -poetas o no- también recibimos:

Usted no sabe estar sin un saludo mío cuando es Navidad y cuando usted, en medio de las fiestas, debe cargar su soledad más pesadamente que en otros momentos. Pero cuando se dé cuenta de que ella es grande, alégrese de ello; pues, qué sería una soledad (se pregunta usted) que no tuviera grandeza; sólo hay una soledad y es grande y no es fácil de llevar, y a casi todos les llegan las horas en las que les gustaría cambiar la soledad por cualquier compañía banal…

Pero tal vez son precisamente esas las horas en las que crece la soledad…

Su acontecer más íntimo vale todo su amor…

Festeje usted la Navidad, querido señor Kappus, en este piadoso sentimiento, pues tal vez es precisamente ese miedo de vivir suyo lo que Él (Dios) necesita para empezar; precisamente estos días de su transición son tal vez el tiempo en el que todo en usted trabaja en Él, como ya una vez, cuando niño, trabajó usted en Él intensamente. Sea paciente y no pierda la voluntad, piense que lo mínimo que podemos hacer es no hacerle más difícil su devenir, como lo hace la tierra a la primavera cuando ella quiere llegar.

Y esté feliz y confiado.

Suyo,
Rainer Maria Rilke”
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jueves, 21 de diciembre de 2017

El Señor Presidente





Manuel Estrada Cabrera

Me decía anoche un amigo que el espíritu de la Navidad antes llegaba de su cuenta y llenaba con su presencia todos los espacios y que hoy en día lo decreta (y reparte) el Señor Presidente, pero no a todos, sino a los suyos o a los que se "inscriben" como tales. Le pregunté si se refería al Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias y me respondió que sí y pasó a leerme esta relación de patriotas cooperantes:

Catarino Regisio pone en conocimiento: que estando de Administrador de la finca La Tierra, propiedad del General Eusebio Canales, en agosto del año pasado, este señor recibió un día a cuatro amigos que lo llegaron a ver, quienes en medio de su embriaguez, les manifestó que si la revolución lograba tomar cuerpo, él tenía a su disposición dos batallones: el uno era de uno de ellos, dirigiéndose a un Mayor de apellido Farfán, y el otro, de un Teniente Coronel cuyo nombre no indicó: y que como siguen los rumores de revolución lo pone en conocimiento del Señor Presidente por escrito, ya que no le fue posible hacerlo personalmente, a pesar de haber solicitado varias audiencias”.

“Mónica Perdomino, enferma en el Hospital General, en la cama número 14 de la sala de San Rafael, manifiesta que por quedar su cama pegada a la de la enferma Fedina Rodas, ha oído que en su delirio dicha enferma habla del General Canales; que como no tiene muy bien segura la cabeza no ha podido fijarse en lo que dice, pero que sería conveniente que alguien la velara y apuntara: lo que pone en conocimiento del Señor Presidente por ser una humilde admiradora de su Gobierno”.

Eulalio Robles, desde su calabozo, hace llegar al Señor Presidente, el mensaje de que está dispuesto a colaborar, no sólo dando nombres de conspiradores, sino compartiendo una parte del botín. Se declara pecador arrepentido

Agradezco al amigo ese recuerdo de una vieja novela olvidada.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Venezuela en una greguería



 Ramón Gomez de la Seran. Retrato triple de Luisa Sofovich

Las nubes, que estaban disperas, comienzan lentamente a juntarse sobre Terepaima. La claridad impera todavía en la sala. Sobre la mesa un libro. Dejo en ciernes la composición de lugar y lo abro. En una entrada del Diario póstumo, Gómez de la Serna se lamenta de que no le han pagado sus colaboraciones y de que corre el riesgo de estar sin dinero para la Nochebuena que se acerca. Informa que el director de El Mundo prometió subirle las greguerías a 120, pero se queja igual, porque “tiene que andar cazando greguerías día y noche, ¡con lo mucho que se ocultan!”.

Seguidamente nos enteramos de que logró pasar la Navidad gracias a un adelanto que pidió y concluye el comentario con estas líneas que nos atañen:
                                  
“Todos, inclusive Venezuela, tuvieron la avilantez de no pagar”.

Eran greguerías de los años 50. ¡Ah mundo!, digo yo. Hoy en día nadie se asombra de que no paguemos. Ojalá podamos podamos hacer lo que Gómez de la Serna le decía a Luisita:

“Flota como yo… Tenemos que pasar por la calle iluminada, y con gente, pero flotantes”.                             

Tratemos.